5 lecciones de vida

5 lecciones de vida de un moribundo

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“Los moribundos siempre han sido maestros de grandes lecciones, porque cuando nos vemos empujados hacia el final de la vida es cuando la vemos con mayor claridad. Al compartir con nosotros sus lecciones, los moribundos nos enseñan mucho sobre el inmenso valor de la vida en sí”.

Elisabeth Kübler-Ross

El primer libro que he leido en 2021 ha sido “Martes con mi viejo profesor” de Mitch Albom. La verdad es que es un libro que te hace reflexionar y que puede cambiar la forma en que ves la vida. Es un libro sencillo, fácil de leer y que contiene profundas verdades.

El libro es una novela biográfica que narra los últimos días de Morrie Schwartz. Morrie es el antiguo profesor de Sociología de Mitch. Años después de su graduación, Mitch se entera por casualidad que Morrie ha sido diagnosticado de ELA, una enfermedad degenerativa del sistema neurológico que no tiene tratamiento.

Al comprender que su viejo profesor se está muriendo, Mitch decide ir a verlo. Fruto de esa visita, Morrie tiene la oportunidad de impartir la última asignatura de su vida. La asignatura, que solo tendrá un alumno (el propio Mitch), se dará todos los martes y se llamará “El sentido de la vida”.

El artículo que viene a continuación está inspirado en algunas de las enseñanzas que en los últimos momentos de su vida, dió Morrie a su querido ex-alumno Mitch.

No se trata de un resumen del libro, ya que en internet se pueden encontrar muchos. He preferido seleccionar 5 frases del libro que considero que encierran 5 lecciones de vida y desarrollarlas. Aquí las tienes.

 

1- Sobre la muerte

“Todo el mundo sabe que se va a morir, pero nadie se lo cree.”

Si sabemos que nuestro cuerpo es finito y no durará eternamente, ¿por qué nos comportamos como si fuéramos a vivir para siempre?. La mayoría de nosotros vamos por la vida en piloto automático. Vivimos el mismo día una y otra vez. Nuestra vida es monótona y el día presente es una calcamonía del día anterior.

Repetimos todos los días las mismas acciones y ni siquiera cuestionamos si hay una forma mejor de hacer las cosas. Cargamos nuestra agenda de tareas, muchas de ellas sin importancia, y las llamamos responsabilidades. Nos decimos que queremos dedicar tiempo a las cosas importantes de la vida, pero nunca sacamos tiempo para ellas.

Pero cuando una persona se enfrenta cara a cara con la muerte, empieza a ver la vida desde otro ángulo. Desaparecen todas las tonterías y queda solo lo esencial.

Si aceptáramos que podemos morir en cualquier momento, haríamos las cosas de otra manera. Probablemente no seriamos tan codiciosos. Las cosas que nos pasamos la vida persiguiendo no serían tan importantes. La ambición se apartaría para dejar sitio a la espiritualidad y el amor.

Puede que no haga falta enfrentarse a la muerte para ver la vida desde la perspectiva en que la ve un moribundo. Cada día que despiertes por la mañana, agradece lo afortunado que eres de tener 24 horas más a tu disposición. Poco a poco tu mente empezará a asimilar el verdadero placer de estar vivo.  Acepta que te vas a morir y aprenderás a vivir. 

 

2- Sobre nuestra sociedad

“Depositamos nuestros valores en cosas equivocadas. Y eso nos conduce a vivir vidas muy desilusionadas”

Nuestra sociedad nos hace buscar la felicidad en el lugar equivocado. Los pilares del éxito de la sociedad moderna son el poder, la belleza, el dinero,… Pero ser más poderoso, más atractivo o más rico no te hará necesariamente más feliz.

Si no estás haciendo algo que proporcione un sentido a tu vida, es difícil ser feliz. Hacer algo porque te proporciona poder y abundancia material, no te hará feliz si choca con tus valores o carece de sentido para ti.

Son muchas las personas que se pasan la vida persiguiendo éxitos externos y que en el lecho de su muerte se dan cuenta de que persiguieron las cosas equivocadas.

Todas aquellas cosas que nuestra sociedad nos enseña a venerar, no suelen funcionar. Pero cuando una persona percibe que los ideales sociales no funcionan, debe tener el valor suficiente para no seguir al rebaño y crear los suyos propios.

Cuando vives en sociedad, hay que cumplir ciertas normas por el bien común. No podemos saltarnos los semáforos en rojo, ni ir desnudos por la calle, pero debemos tener la suficiente claridad para no dejar que ninguna sociedad elija por nosotros cómo hay que pensar o qué valores debemos tener.

 

3- Sobre el amor

“Si no tienes el apoyo, el amor, el cariño y la dedicación que te ofrece una familia, no tienes gran cosa.”

El amor es la poción mágica que nos hace invencibles. Amar y ser amado es vital.

La ausencia de amor es al ser humano lo que la Kryptonita es a Superman. Cuando no hay amor nos debilitamos. Sin amor no somos seres completos. Sin amor somos pájaros con las alas rotas.

Tan importante es dar amor como dejarlo entrar. Todos necesitamos querer y que nos quieran. Darle la espalda al amor es un error que se paga muy caro. Aquellos que no dejan que en su vida fluya el amor, jamás podrán llegar a sentirse plenos. No importan los premios, los reconocimientos o el dinero que acumules, si en tu vida no está presente el amor, es imposible ser feliz.

En el libro de “Martes con mi viejo profesor”, Morrie dice varias veces a su antiguo alumno Mitch la siguiente frase: “Amaros los unos a los otros o pereceréis”. Aunque no morimos literalmente, sin personas a las que amar y sin ser amado, solo somos cadáveres vivientes.

 

4- Sobre el dinero

“En este país hay una gran confusión entre lo que queremos y lo que necesitamos -dijo Morrie-. Necesitas comida; quieres un helado de chocolate.”

En el primer mundo, casi todos tenemos un techo donde resguardarnos, comida a diario encima de la mesa y ropa para vestirnos, pero a casi nadie le parece suficiente.

Muchos tenemos todo lo que necesitamos delante de nuestros ojos, pero pocos se sienten satisfechos con lo que tienen. Fruto de esa insatisfacción, nos dedicamos a vivir en una constante lucha por conseguir más. Nos enseñaron que “más es mejor” y ni siquiera nos planteamos si esto es cierto.

Siempre entre ceja y ceja el siguiente objeto de deseo. Enganchados al próximo coche, a las próximas vacaciones, al siguiente aparato electrónico. Y así se nos pasa la vida, obsesionados por hacer más cómodas nuestra circunstancias externas sin apenas dedicar tiempo a las cosas importantes de la vida.

 

5- Sobre el placer de las pequeñas cosas

“A Morrie le había agradado siempre los placeres sencillos: cantar, reir, bailar. Ahora, más que nunca, las cosas materiales significaban poco o nada para él.”

Cuando Mitch le pregunta a Morrie que haría si se le concediera un día de salud perfecta se queda impactado con la respuesta del moribundo.

Mitch espera que Morrie diga algo extravagante, algo fuera de lo normal, como ir a Italia, comer con el presidente o bañarse en una isla paradisíaca. Sin embargo, lo que haría Morrie si tuviera la oportunidad de tener 24 horas en perfecto estado de salud tiene mucho que ver con la sencillez y poco o nada con la ostentación.

Las personas que se enfrentan a la muerte ven, sin ningún tipo de dudas, que el placer de las pequeñas cosas son lo que hacen grande la vida. Ellos comprenden mejor que nadie que la felicidad reside en disfrutar de los placeres sencillos de la vida.

Por si te lo preguntas, éste sería el día perfecto para Morrie si se le concediera un día de salud:

“Levantarse temprano y tomar un delicioso desayuno con bollos. Ir a nadar. Quedar para comer y charlar con los amigos, pasear por la naturaleza, cenar en un restaurante un buen plato de pasta. Y, para finalizar, ir a bailar.”

 

Conclusión

Sin lugar a dudas, “Martes con mi viejo profesor” es un libro inolvidable que está lleno de verdades como templos, pero que solemos pasar por alto por culpa de nuestro estilo de vida frenético.

Merece la pena saborear las paginas y reflexionar las lecciones de vida que el libro alberga. Quien sabe, quizás te haga replantearte la vida.

Para finalizar el artículo te dejo con una de las frases de Morrie que mejor resume este pedazo de libro:

“Son muchas las personas que van por ahí con una vida carente de sentido. Parece que están medio dormidos, aun cuando están ocupados haciendo cosas que les parecen importantes. Esto se debe a que persiguen cosas equivocadas. La manera en que puedes aportar un sentido a tu vida es dedicarte a amar a los demás, dedicarte a la comunidad que te rodea y dedicarte a crear algo que te proporcione un objetivo y un sentido.”

Morrie Schwartz

Morrie Schwartz, el viejo Profesor

Morrie Schwartz, el viejo Profesor

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2 pensamientos en “5 lecciones de vida de un moribundo

    1. Víctor Autor

      Muchas gracias Manuel 🙂

      Si te ha gustado el artículo te animo a que leas el libro. Además de las 5 áreas que expongo en el artículo, el libro desarrolla más, como las emociones, el perdón o el matrimonio.

      Saludos!!

      Responder

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