cartera 100% renta variable

4 grandes razones por las que no tengo una cartera 100% en renta variable

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De vez en cuando leo foros y blogs y me encuentro con inversores pasivos que no quieren invertir en renta fija (bonos) y que tienen toda su cartera invertida en renta variable (acciones). Muchos de estos inversores afirman lo siguiente:

“A largo plazo el activo más rentable son las acciones, por lo que si vas a largo plazo la mejor manera de maximizar la rentabilidad es tener una cartera 100% en este activo.”

Es cierto que a largo plazo las acciones son el activo que ofrecen mejores retornos. Sin embargo, considero que puede resultar muy peligroso invertir en una cartera de esas características sin antes profundizar en las implicaciones que conlleva.

Yo no soy partidario de tener todas mis inversiones en acciones y prefiero diversificar mi cartera añadiéndole bonos. En este artículo expondré 4 razones por las que no invierto en una cartera 100% en renta variable.

 

1. No quiero sufrir demasiada volatilidad

Ya que el camino a la libertad financiera va a ser largo, prefiero disfrutarlo. Coger un atajo lleno de baches no me compensa si existen muchas probabilidades de abandonar o de acabar psicológicamente mermado. Lo más importante es mantener el rumbo y disfrutar del camino.

La renta fija reduce la volatilidad de la cartera. Cuando las acciones caen, las carteras que incluyen bonos caen menos.

Por otro lado, es lógico pensar que añadir bonos a la cartera puede reducir la rentabilidad. Sin embargo no la reduce tanto como mucha gente piensa.

El siguiente gráfico refleja los resultados de dos carteras durante los últimos 20 años (Enero 1999 – Febrero 2019). La “Cartera 1” está compuesta por un 100% de renta variable. La “Cartera 2” por un 75% de renta variable y un 25% de renta fija.

gráfico comparativa carteras

 

comparativa carteras

 

Echando un vistazo a los datos vemos como la “Cartera 1“, compuesta por 100% RV, obtuvo una rentabilidad anualizada de 6,58% y una volatilidad de 14,96%.

Sin embargo, la “Cartera 2” cuya distribución de activos era de 75% RV y 25% RF consiguió un 6,41% de rentabilidad anualizada y una volatilidad de 11% durante el mismo periodo de tiempo.

Como puedes ver, en los últimos 20 años, la cartera diversificada en acciones y bonos perdió unas escasas décimas de rentabilidad, pero a cambio disminuyo considerablemente la volatilidad. A mi me compensa.

Mi conclusión: Si quiero asegurarme de mantener el rumbo durante muchos años, considero que debo añadir bonos ya que pueden reducir notablemente el riesgo y la volatilidad de la cartera con muy poco impacto en sus rendimientos.

2. No aprovecharía el plus que te da rebalancear una cartera de acciones y bonos

Las acciones son activos volátiles, mientras que los bonos son más estables. Es por eso que a lo largo del tiempo las acciones vivirán periodos alcistas y bajistas. Consecuencia de ello los inversores suelen vivir episodios de euforia donde compran acciones a precios elevados, y episodios de pánico donde venden sus acciones a precios bajos. Este comportamiento perjudica mucho a los resultados de la cartera.

Con una cartera diversificada de acciones y bonos puedo aplicar una estrategia de rebalanceo y conseguir justo lo contrario, vender caro y comprar barato. Recordemos un momento en que consiste el rebalanceo de una cartera compuesta por acciones y bonos:

Imaginemos que nuestra cartera de inversión tiene la siguiente distribución: 75% acciones, 25% bonos. Si los mercados alcistas incrementan el valor de las acciones por encima del 75%, debería reajustar la cartera a sus valores originales vendiendo acciones para comprar bonos. Igualmente, si los mercados bajistas reducen el valor de las acciones por debajo del 75%, entonces tocará vender bonos para comprar acciones.

El rebalanceo nos evita caer en la trampa emocional de comprar caro y vender barato y nos ayuda a comportarnos de manera más racional, obligándonos a vender los activos que se han revalorizado para comprar los que se han devaluado.

Por otro lado, el rebalanceo nos permite controlar el riesgo de la cartera. Si no hiciera un reajuste cuando la cartera se desviara de sus porcentajes objetivo, ésta se volvería más arriesgada cuando las acciones aumentaran su valor y eso podría llevarme a recibir un duro golpe en el siguiente mercado bajista.

3. Nuestra vida es incertidumbre

Por más que nos empeñemos en tener todo controlado no podemos saber que nos deparará el futuro. Lo que sí que podemos hacer es prepararnos para poder afrontar de la mejor manera posible cualquier acontecimiento negativo que nos pueda suceder.

Imagínate que llevo varios años invirtiendo y de repente me ocurre un imprevisto de los chungos, de esos que no puedo cubrir ni siquiera con mi fondo de emergencias. Necesito tirar de mi cartera para salir de ese atolladero, pero la bolsa vive un periodo bajista y las acciones están por los suelos.

En este caso, con una cartera 100% en renta variable, no me quedaría más remedio que malvender mis acciones a precio de saldo para solventar ese acontecimiento inesperado. Sin embargo, con una cartera con un porcentaje adecuado de renta fija podría rescatar los fondos de renta fija antes de vender mis fondos de renta variable durante mercados turbulentos.

4. No he vivido nunca un mercado bajista

La teoría de los defensores de la cartera 100% en renta variable me la sé: “Cuando llegue la crisis y tu cartera se desplome, mantén el rumbo y no te preocupes. Con el tiempo las aguas volverán a su cauce y habrá merecido la pena porque se supone que recuperarás lo perdido y, además, habrás ganado más por tener una cartera 100% en renta variable.”

Muy bonita la teoría, pero otra cosa es la práctica. Considero mucho suponer que los inversores podamos mantener el rumbo sin preocupación cuando vemos nuestro patrimonio reducido a la mitad y, a la vez, nos están bombardeando de terribles predicciones y noticias apocalípticas.

Yo, como inversor, no he vivido nunca un mercado bajista. Aunque creo que tengo los conocimientos suficientes para poder capear decentemente el temporal, prefiero pecar de precavido añadiendo bonos a mi cartera a costa de reducir un poco el retorno esperado, que pecar de valiente y terminar haciendo cualquier tontería que termine lastrando seriamente la rentabilidad de mi cartera.

Conclusiones

Los inversores somos más emocionales que racionales. La renta variable es uno de los activos más riesgosos, y en el corto plazo puede llegar a ser muy volátil. Una gran mayoría de inversores no sería capaz de soportar la volatilidad en la que incurre una cartera compuesta solamente de acciones.

Añadiendo algo de bonos a nuestra cartera de renta variable conseguimos una cartera con algo menos de rentabilidad esperada pero bastante menos volátil. De esta manera, tenemos mayores probabilidades de mantener la calma en periodos de crisis bursátil.

Durante los periodos bajistas de mercado, tener un porcentaje de bonos en cartera te va a dar tranquilidad psicológica a la vez que un mayor poder de compra de acciones a precio de saldo gracias al rebalanceo.

No podemos saber el futuro con un 100% de certeza.  El mundo esta en constante cambio. Los eventos inesperados ocurren y pueden afectar tanto a los mercados como a nosotros a nivel personal. Si nuestra cartera está diversificada en acciones y bonos es posible que tengamos mayor margen de maniobra para afrontar cualquier tipo de catástrofe.

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7 pensamientos en “4 grandes razones por las que no tengo una cartera 100% en renta variable

  1. Jesús

    Hola Víctor.
    Y cada cuanto tiempo propones rebalancear tu cartera? ¿Cada año? ¿Cada dos?

    Si quieres seguridad, rentabilidad y tener cuna cartera a prueba de bombas, construye una cartera permanente estilo Harry Browne.

    Un saludo.

    Responder
    1. Víctor Autor

      Hola Jesús,

      Yo rebalanceo mi cartera una vez al año.

      Soy muy fan de la cartera permanente de Harry Browne, pero en fase de acumulación prefiero una cartera boglehead. Conforme me acerque a la fase de vivir de rentas, mi cartera boglehead irá mutando hacia una cartera permanente.

      Saludos!!

      Responder
  2. jose

    Hola
    Que fondos has cogido para el estudio?me parece demasiado poco un 6.58 anualizado cuando la media es casi un 10%
    saludos

    Responder
    1. Víctor Autor

      Hola Jose,

      El mercado escogido ha sido USA tanto para acciones como para bonos. Es cierto que la rentabilidad histórica del mercado USA es de casi el 10%, pero en periodos de 20 años se ha visto de todo, desde una rentabilidad de menos del 3% durante los años 1929-1948, hasta superar el 17% en el periodo comprendido entre 1980-1999.

      Responder
  3. Jose

    Pues yo de momento tengo todo en acciones,lo q me preocuparia sería no cobrar dividendos.
    Si hiciera una gran bajada seguir comprando y seguir cobrando dividendos.
    Saludos

    Responder
    1. Víctor Autor

      Claro Jose, cada uno debe adoptar la estrategia con la que se sienta cómodo. Reconozco que en periodos de crisis cobrar dividendos debe tranquilizar bastante.

      Un saludo y gracias por comentar

      Responder

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