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La tiranía de las pensiones públicas

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Hoy por hoy, no es ningún secreto que el actual sistema público de pensiones en España es insostenible. Si queremos tener una jubilación digna no podemos depender del Estado. Si tienes 50 años o menos, se antoja obligatorio crear un patrimonio que complemente la, casi con total seguridad, escasa pensión que nos quedará cuando nos jubilemos.

Confiar nuestra jubilación al Estado es un error. Nuestro sistema público de pensiones no beneficia al ciudadano. A continuación tienes varios motivos para no confiar en este sistema:

1. Las pensiones públicas son una estafa piramidal

Una estafa piramidal es un sistema que se basa en una actividad que NO genera valor real. Simplemente se basa en un cambio de manos del dinero. El dinero que reciben las personas que están en la cúspide de la pirámide es el dinero que aportan las personas que están en la base de la pirámide.

Nuestro sistema público de pensiones sigue el esquema típico de las estafas piramidales: las aportaciones de los trabajadores de hoy se destinan a pagar las pensiones de los jubilados de hoy. De esta forma, el sistema se sustenta siempre y cuando haya muchas personas trabajando y pocas jubiladas. Sin embargo, en el momento que esta situación se invierte, es decir, hay más jubilados que personas trabajando, el sistema tiende a la quiebra.

En el sector privado, este tipo de esquema piramidal se considera un fraude y está penado por la ley.

2. El actual sistema público de pensiones esta en quiebra

Es hora de que nos demos cuenta de que el sistema público de pensiones esta fracturado, roto, en quiebra. Es un sistema insostenible y tan sólo sobrevive a costa de recortar y dificultar el acceso a las pensiones. Son varias las artimañas que utiliza el Estado para mantener esta estafa piramidal. Estas medidas son:

  • Retrasar la edad de jubilación.
  • Ampliar los requisitos para obtener una pensión.
  • Reducir las pensiones de los nuevos jubilados.
  • Aumentar los años de cotización.

A través de este tipo de acciones, el sistema público de pensiones sobrevive.

3. Las pensiones públicas impiden que seamos libres

Un libro que trata el controvertido tema de las pensiones es el escrito por Gregorio Hernandez Jimenez “Pensiones publicas: la esclavitud de nuestra época“. Es un libro de obligada lectura y que recomiendo leer.

El libro se basa en la idea de que el verdadero objetivo de las pensiones públicas que siguen el esquema típico de las estafas piramidales, es impedir que los ciudadanos puedan crear un patrimonio y alcancen la libertad financiera.

El Estado de “Bienestar” no quiere ciudadanos desvinculados de su sistema ya que como dijo Otto von Bismarck “Un trabajador que depende del Gobierno para su retiro será más obediente y servil ante ese Gobierno”.

4. El dinero de las pensiones no genera riqueza

Al igual que la semilla no plantada no produce frutos, el dinero no invertido no produce riqueza, por lo que no invertir es nefasto.

El dinero que nos quita el Estado para las pensiones no se invierte en nada. El actual sistema de público de pensiones usurpa dinero de los actuales trabajadores para pagar a los actuales jubilados. Se produce una mera transferencia de rentas por lo que no existe la inversión y, por tanto, no se genera riqueza.

5. El Estado nos acribilla a impuestos

Los impuestos son el mayor negocio del Estado de “Bienestar”. Gran parte de lo que los ciudadanos ganamos a través de nuestro trabajo nos es despojado por el Estado en forma de impuestos. La mayoría de nosotros no somos conscientes de la cantidad de dinero que nos obligan a pagar.

Para ponernos al tanto de los impuestos que pagamos, vamos a poner el ejemplo de un trabajador que le cuesta a la empresa 2000 euros mensuales tenerlo en nómina.

Primeramente, el Estado le arrebata 500 euros mensuales (Seguridad Social a cargo de la empresa) que va directamente a parar al timo de las pensiones publicas. La primera jugada ya esta hecha. El Estado se ha llevado 500 euros del trabajador y éste ni siquiera se ha dado cuenta ya que este impuesto no se refleja en su nómina.

De esta manera, 1500 euros sería el salario bruto, que es lo que el trabajador ve en su nómina. De estos 1500 euros, el Estado le quita otros 300 euros en concepto de impuestos (IRPF, contingencias comunes, formación y desempleo). Así, el salario neto del trabajador es de 1200 euros.

Pero el salario real de este empleado no son los 1200 euros que recibe. El verdadero sueldo de este trabajador es de 2000 euros, que es lo que paga la empresa. Los otros 800 euros es lo que se lleva el Estado en forma de impuestos.

Sin embargo aquí no acaba la sangría. Con esos 1200 euros el trabajador tiene que pagar el IVA de todos aquellos productos y servicios que consume, el IBI de la vivienda, el impuesto de circulación,…

6. El cotizante da mucho y recibe poco

Los trabajadores aportamos mensualmente una buena parte de los ingresos a la hucha de las pensiones. A cambio lo único que obtenemos es una promesa de que recibiremos una pensión el día que nos jubilemos.

Sin embargo no se nos asegura ni cuando nos podremos jubilar ni cuál sera la cuantía mensual de nuestra pensión. Lo único seguro es que las condiciones para acceder a una pensión no paran de empeorar y el Estado nos sigue quitando por la fuerza una considerable suma de nuestro dinero.

La solución

La solución sería hacer una transición del sistema actual de reparto a un sistema de capitalización individual obligatorio, en el que todos los ciudadanos serían dueños de su propio fondo de jubilación al que aportarían mensualmente una parte de sus ingresos. De esta manera esos ahorros se invertirían a largo plazo (durante toda la vida laboral) lo que generaría una gran cantidad de riqueza. Gracias al interés compuesto, el volumen de riqueza que se alcanzaría podría llegar a ser tal que la jubilación podría adelantarse (en lugar de atrasarse como viene siendo hasta ahora) y el retiro pasaría a ser una época de abundancia en lugar de escasez.

Sin embargo, hoy por hoy no veo posible ese cambio de sistema. Al Estado no le interesa desprenderse de ese fondo tan considerable y apetecible que se genera con la recaudación para las pensiones públicas.

Por lo que si queremos vivir una jubilación sin miseria y pobreza tenemos que crear un patrimonio que complemente nuestra futura pensión. Confiar tu jubilación al Estado es una temeridad. Crea un patrimonio independiente que pueda suplir la mas que dudosa pensión futura que puedas percibir.

 

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