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4 principios de Vanguard para una inversión exitosa

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“La formula ganadora para tener éxito en la inversión es ser dueño de todo el mercado de valores a través de un fondo indexado, y luego no hacer nada. Solo mantener el rumbo” John C. Bogle

Uno de los grandes objetivos de Vanguard, la empresa fundada por John Bogle, es que sus clientes interioricen un serie de principios que consideran fundamentales para lograr una inversión exitosa.

A la hora de invertir, cometemos el error de centrarnos en aquellas cosas que no podemos controlar. Nos preocupamos por la economía o los retornos del mercado y pasamos por alto lo fundamental, aquello que está bajo nuestro control.

Estos 4 principios están profundamente incrustados en la filosofía de Vanguard. Como podrás comprobar cada uno de ellos se centra en un aspecto de la inversión que todo inversor puede controlar y si los aplicas a tus inversiones tendrás más probabilidades de éxito. Son principios duraderos, no se quedan anticuados y perduran en el tiempo. Aquí los tienes:

1- Crea objetivos de inversión claros y realistas

Un objetivo de inversión apropiado debe ser medible y alcanzable. El éxito no puede depender de retornos de inversión descomunales o requisitos poco prácticos de ahorro y gasto.

Lo más habitual es que los objetivos de inversión sean a largo plazo (al menos de 10 años). Aquí tienes algunos ejemplos:

  • Cubrir los gastos universitarios de los hijos.
  • Mantener la calidad de vida durante la jubilación.
  • Alcanzar la independencia financiera.

La mejor manera de conseguir un objetivo de inversión a largo plazo es definirlo claramente, crear un plan detallado para conseguirlo y aceptar una rentabilidad esperada razonable.

2- Construye una cartera equilibrada (diversificación)

Es importante que comprendamos que la rentabilidad y el riesgo están intrínsecamente unidos. Si deseamos obtener grandes rentabilidades, inevitablemente debemos tomar grandes riesgos. Sin embargo, si lo que se desea es evitar grandes riesgos, es muy probable que obtengamos rentabilidades más modestas.

Nosotros como inversores, somos los únicos responsables de gestionar el equilibrio entre rentabilidad y riesgo de nuestra cartera. Conseguimos carteras equilibradas mediante la diversificación. Esa diversificación debe ser entendida a dos niveles:

Primer nivel: Diversificación de la cartera entre clases de activos

Una de las principales formas de diversificar nuestra cartera es dividir nuestras inversiones entre distintas clases de activos. Un inversor particular consigue una cartera equilibrada óptima cuando la combinación de los activos se adapta a su tolerancia al riesgo y a sus objetivos de inversión a largo plazo.

Hay diferentes clases de activos: acciones, bonos, REITs, oro, cash, commodities,… Sin embargo, para la mayoría de nosotros, una combinación de acciones y bonos será suficiente para construir nuestra cartera equilibrada. Esto es debido a que ambos activos están muy bien descorrelacionados.

Además, aparte de su baja correlación, acciones y bonos son una mezcla perfecta en una cartera equilibrada por su naturaleza ya de por si antagónica. La alta rentabilidad esperada, volatilidad y riesgo de las acciones es compensada por la baja rentabilidad esperada, estabilidad y seguridad de los bonos.

El siguiente gráfico ofrece un ejemplo del impacto de la asignación de acciones y bonos en una cartera. En él, se muestra tanto la rentabilidad media anual como los mejores y peores retornos en un año para carteras con diferentes asignaciones de acciones y bonos. Para ello, coge las rentabilidades de ambos activos desde 1926 a 2016.

carteras equilibradas

Fuente: Vanguard

Como puedes observar en el gráfico, dependiendo de la distribución de estos dos tipos de activos, nuestra cartera tendrá un riesgo y una rentabilidad esperada.

El deseo por obtener más rentabilidad implicará asumir una mayor exposición a activos arriesgados como las acciones. Pero si lo que se desea es seguridad no será necesario exponerse demasiado al riesgo de mercado.

Será responsabilidad del inversor crear su propia cartera equilibrada. Para ello deberá escoger aquella combinación de acciones y bonos que mejor se adecuen a su perfil de riesgo y a sus objetivos.

Segundo nivel: Diversificación dentro de cada clase de activo en cartera

No solo mediante la diversificación de activos podemos construir una cartera equilibrada, también la diversificación dentro de cada activo escogido proporciona equilibrio.

Por eso, una vez decidida la asignación de activos de nuestra cartera, es recomendable que construyamos la cartera con fondos indexados ampliamente diversificados para así evitar la exposición a los riesgos innecesarios en que incurrimos cuando escogemos acciones y bonos individuales.

La indexación ofrece diversificación porque un solo fondo indice puede tener cientos o incluso miles de acciones o bonos en cartera. Los ganadores compensan a los perdedores.

3- Minimiza los costes

Los mercados son impredecibles, los costes no. Las rentabilidades van y vienen, los costes están ahí para siempre. Cuanto más bajos sean los costes de nuestros vehículos de inversión, mayor será nuestra parte en los beneficios obtenidos por los mismos.

Además, numerosas investigaciones han demostrado que cuando se invierte a largo plazo, las inversiones con costes más bajos tienden a superar a sus alternativas con mayor coste.

El siguiente gráfico representa el impacto de los costes a largo plazo en una cartera que crece a un promedio del 6% anual y cuyo valor al comienzo del periodo es de 100.000€.

impacto de los costes a largo plazo

Fuente: Vanguard

Como podemos ver, tras 30 años de inversión, el inversor que paga las comisiones más bajas, en este caso 0,25%, obtiene una diferencia de más de 50.000€ con respecto al inversor que paga un 0,63%.

No hay razónes para pensar que conseguiremos mejores retornos si pagamos más. Pero lo que si sabemos es que, los costes pueden afectar negativamente al crecimiento a largo plazo de nuestras inversiones. La buena noticia es que podemos controlar los costes escogiendo los fondos indexados con comisiones más bajas.

Por otro lado, podemos mejorar nuestros resultados si el vehículo de inversión de bajo coste es fiscalmente eficiente. Un fondo indexado de acumulación es un producto ideal desde el punto de vista fiscal ya que al no repartir los dividendos sino reinvertirlos en el propio fondo, diferimos el pago de impuestos y al mismo tiempo conseguimos que esas plusvalías nos generen más beneficios.

4- Mantén la disciplina a largo plazo

Una inversión exitosa a largo plazo precisa de tener un plan de inversión sencillo y la disciplina suficiente para mantener el rumbo, sobre todo en los malos momentos.

En mercados turbulentos nuestras emociones pueden jugarnos malas pasadas. Algunos inversores toman decisiones impulsivas y terminan desviándose del plan. Otros se quedan paralizados y son incapaces de seguir haciendo sus aportaciones periódicas y los reequilibrios de cartera cuando son necesarios.

Debemos tener perspectiva y aceptar la incertidumbre del mercado. Tener interiorizado que el inversor a largo plazo tendrá que lidiar con más de un mercado bajista nos ayudará a mantener la disciplina.

Como la mayoría de objetivos de inversión son a largo plazo, el plan debe diseñarse para que tenga las máximas posibilidades de mantenerse en los diferentes ciclos de mercado. Una de las principales causas para abandonar un plan es construir una cartera de inversión buscando la máxima rentabilidad sin reconocer nuestras limitaciones. Por ello, las probabilidades de mantener el rumbo pasan por construir un plan adaptado a los objetivos personales de cada inversor y a su capacidad de soportar el riesgo.

Conclusión

A modo de conclusión se puede decir que para Vanguard, la firma que facilitó la inversión de bajo coste a los pequeños ahorradores, la formula ganadora para tener éxito en la inversión es la siguiente:

  • Identificar nuestros objetivos de inversión a largo plazo.
  • Escoger la asignación de activos adecuada para cumplir nuestros objetivos teniendo en cuenta nuestra tolerancia al riesgo.
  • Seleccionar los fondos que formarán parte de nuestra cartera. Podemos conseguir una gran diversificación y eficiencia fiscal invirtiendo a través de fondos indexados de acumulación.
  • Finalmente, tener la disciplina suficiente para mantener el rumbo en los momentos más complicados.

En el artículo de 4 ejemplos de carteras indexadas para vagos, tienes diferentes portafolios ordenados de más simples a más complejos. Son ejemplos de carteras diversificadas compuestas por fondos indexados de acumulación y de bajo coste. Están pensadas para objetivos a largo plazo. Solo faltaría la disciplina para mantener el rumbo, pero eso ya tendrás que ponerlo tú.

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